Solución de conflictos: cómo lograr la paz mental

En estos días en los que estamos en casa pueden aparecer más roces de los deseados, ya que nuestros sentimientos están a flor de piel, debido a la situación desconcertante que estamos atravesando. Conocer cómo solventar con éxito la solución de conflictos será crucial.

Hay que tener en cuenta que en la familia se integran diferentes edades, lo cual lleva a que cada una sepa gestionar sus emociones de forma diferente. De esta forma, los más pequeños pueden sentir más frustración por su energía, los adolescentes pueden sobrellevarlo porque tienen la ventana de Internet al alcance de su mano, mientras que los adultos pueden sentirse que se les cae el mundo encima al preocuparse también por el sustento familiar.

Luego entonces, ¿qué hacemos?

¿Cómo gestionar las emociones?

Antes que nada, es necesario que sepas que no se trata del problema en sí, sino de cómo te sientes ante él. La realidad puede ser una, pero cómo te sientes ante ella es lo que te daña.

El conflicto en sí, ahora mismo, no tiene importancia. Debes de poner el foco en otra cosa, porque el que haya alguna discusión con tu pareja o con tus hijos adolescentes no es relevante, la base de todo se da en el confinamiento.

Por ello, es necesario tener más paciencia de lo normal, saber que las posibles disputas no son tales, estamos cansados mentalmente y eso hace que nos enfademos más de lo debido. De hecho puede ser un buen momento para aprender a gestionar las emociones (te dejo otro artículo sobre el tema aquí). Podéis aprender a canalizar la frustración, el agobio u otras tantas sensaciones con diferentes acciones, desde hacer ejercicio en casa (con ejercicios de fuerza para soltar energía), hacer una mesa de debate (donde discutir el tema de forma respetuosa), hasta meditar (te dejo uno de los mejores libros para ello). Seguramente tengas un hobbie que te ayude a evadirte, como la pintura, la costura, la comida, hacer puzles, escuchar música, plantar… Todo con el fin de centrarte en ti, en tu paz interior.

Supera tu ego.  

Una buena opción ante la solución de conflictos es conocer el ego.

El ego es la valoración excesiva de uno mismo, creerte más que los demás. Eso lleva a que seas más propenso al conflicto. No aceptarás a nadie que piense de forma diferente a ti y lo manifestarás de cualquier manera.

Para lograr la solución de conflictos debes dejar atrás el ego. La mejor forma es ser consciente de él. Cuando en una discusión sientes que tienes que llevar la razón porque sí, en ese momento es cuando entra el ego. No sirve de nada el que opines que llevas la razón, posiblemente la tengas, pero no es el momento de manifestarlo, porque todos tenemos ego. Simplemente harás una bola grande de un granito de arena. Discutir en caliente con ego sólo lleva a avivar el ambiente, no a calmarlo. Lo que recomiendo es que dejes el tema en paz, des una pausa o una tregua y deja que ambos integrantes de la discusión meditéis sobre el tema.

Ten en cuenta la siguiente premisa: “Renuncio a la adicción del estúpido placer de querer tener siempre la razón”.

Técnicas para poner en práctica

Para saber cómo poder llegar a la solución de conflictos, aquí te dejo unas técnicas que se suelen usar.

  • Evita el conflicto. Se trata de bajar la espada. Tienes que ser inteligente y observar. Si consideras que va a desgastarte más de lo que te aportará, deja atrás el ego y acaba el conflicto. Si realmente el tema del conflicto es importante porque no te puedes permitir  perder tu autoridad, entonces te recomiendo que uses otra de estas técnicas.
  • Encuentra áreas de acuerdo. Se trata de buscar el punto en común entre tu “contrincante” y tú. Seguro que podéis llegar a un término medio. Él, en la disputa, tendrá un objetivo y tu otro. Es hora de aprender a negociar.
  • Colaboración. Este punto es el más interesante, porque en una discusión parece que los objetivos están en contra, pero puedes buscar el objetivo común y luchar por él. Te pongo un ejemplo, imagina que estás en una discusión con tu hijo porque pasa demasiado tiempo en Internet. Su objetivo es entretenerse con sus amigos, mientras que el tuyo será, en un principio, apartarle de la pantalla. Bien, ¿qué tal si cambias de objetivo en la discusión? Sólo soslayadamente. La batalla es complicada desde el principio, luego debes ser más inteligente que tu hijo. Debes proponerle lo que más le apetezca justo en el momento en el que consideres que se ha pasado de tiempo en el móvil. Si ayer te pedía mil veces una cosa y nunca la consiguió, escoge la opción justo ahora. Si por ejemplo, os estáis peleando por bajar la mascota o bajar a la compra (justificada porque no se puede bajar más que para lo necesario), ofrécele la opción, pero de forma urgente. La mascota puede llevar muchas horas sin bajar y se lo va a hacer de un momento a otro y si se lo hace le tocará a él lavarlo. Si es la compra, es un ingrediente muy importante para cocinar su plato de comida preferido.

En definitiva, llegar a la solución de conflictos no es sencillo, se necesita inteligencia y paciencia. Pero con un poco de práctica seguro que lo dominas.


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